NOTA DEL ESCRITOR
Es difícil, muy difícil para mí escribir cuentos. Personalmente, me gusta escribir razonamientos, críticas, pensamientos sueltos, frases, y los que más me gustan son los escritos libres. Aún así, inspirado por Dios en sueños obtuve toda la base creativa para desarrollar los siguientes cuentos, los cuales se encuentran, íntimamente, ligados.
Una noche acompañé a Dan a su destino. Él ha sido un buen amigo, yo lo amo bastante como amigo (no lo tomen en otro sentido), por eso lo acompaño en todas sus locuras. Como decía, lo acompañé a su destino, la casa de su enamorada. Aunque se aman mutuamente, ellos no pueden estar juntos, de eso hablaron aquella noche. Por cierto, no alcanzamos a llegar a su casa, porque en el camino nos encontramos con ella.
—Dan, yo te amo pero conoces muy bien la situación, no podemos ir en contra de la corriente.
—Claro que podemos amor. ¡Vamos en contra de la corriente! No importa lo que venga, nada impedirá que estemos juntos. No tenemos que sufrir la lejanía corazón.
—Ay amor… ¡Dan! ¡Dan! Está bien. Yo no quiero separarme de ti.
—Así es mi Marianita querida. Mira, yo tengo un dinero ahorrado, es bastante dinero, nos puede alcanzar para irnos y vivir juntos por algún tiempo, mientras que consigo trabajo mi amor.
—No sé amor… yo…
—Di que sí, por favor. Dale…
—Está bien bebé. Haré lo que tú quieras.
De esta forma sucedió, Dan y Mariana planeaban sus cosas; yo escuchaba todo mas no me metía en nada, sólo acompañaba al loco de Dan.
Hasta ahora ustedes dirán: “ok… ¿y esto qué? Parece una historia de amor como cualquier otra. Ahora se van y les pasa un montón de cosas, luego uno de los dos muere o ¿quién sabe? Tal vez, después de sufrir y sufrir se casan y son felices”. Pero no amigos míos, Dan y Mariana, esa misma noche, se fueron a sus respectivas casas y durmieron. Al día siguiente todo cambió, pero… ¿por qué? Porque algo sucedió en sus sueños, en el particular sueño de cada uno. Quizá me equivoque en lo que les voy a contar, pues yo no viví esto, sólo espero no quitarle ni agregarle nada a las historias. Apenas llegué a casa escribí todo lo que me contaron.
EL DÁNIME
—¿Hay alguien en casa?
—Danu San bienvenido.
—Hola Maestro. Estoy muy feliz de verlo.
—Yo estoy mucho más feliz que tú hijo mío. Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará al otro; pero ¡ay del solo!, que cuando cayere, no habrá quien lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?
—Exacto Danu San, ve por esa chica; ella hace todo lo que tú quieras. No te comprometas, sólo disfrútala un poco.
—Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador. Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, mas los labios del necio causan su propia ruina. El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla, nocivo desvarío. El necio multiplica palabras, aunque no sabe nadie lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será?
—Jajaja. Vito, en pocas palabras cállate.
—Él confía tanto en sus libros que las letras no le dejan concebir sabiduría, la verdadera sabiduría. Está tan solo como la palabra soledad.
Cómo sólo puede suceder en los sueños, después de aquí Dan saltó a otra escena. De pronto se encontró corriendo hacia una casa de madera que estaba muy a la orilla del mar, el Maestro quien iba delante de él.
—Sabía que vendrías, por eso me adelanté.
—Maestro, ¿Dónde está Marianata?
—Danu San ella está adentro. Ten cuidado, no te acerques al mar.
—¿Qué es eso? Es una anémona mutante. Está ahí para los necios que se pierdan y se afanen a hacer lo que no deben hacer.
A lo lejos se escuchó la voz de Marianata gritando, pidiendo ayuda.
—¡Maestro tengo que entrar!
—Danu San ten calma, se paciente. Yo la cuidaré y estaré con ella. Me la llevaré justo ahora, la guardaré y la traeré cuando estén listos. Nunca olvides ninguna de mis palabras y medita en ellas de día y de noche Danu San. Confía en mí.
—Pero ¿no podré hablar más con ella?
—Sabrás como hacerlo, eres muy creativo; pero nunca intentes llevártela de mi lado.
Entonces el Maestro, rápidamente, derrumbó la parte trasera de la casa y se llevó a Marianata sujetándola con su brazo y apretándola contra su pecho.
LA MARIANAVELA
Mariana soñó con una historia como sacada de una novela, ambientada en algún tiempo pasado.
La familia de Mariana de acaba de mudar de casa; se están acomodando apenas en la nueva casa que cuenta con dos empleados, quienes ya servían ahí desde mucho antes. Uno de ellos era bastante arrogante y altivo, actuaba como si fuera el dueño de la casa; se la pasaba leyendo libros, apartado, sumido en sus pensamientos menospreciando el amor y todo lo bueno de la vida, en su propia opinión creía ser sabio. El otro servía y servía con mucho amor, esmero y esfuerzo.
En este sueño no hubo casi diálogo, pero sí mucha confusión.
—Papá yo no puedo dejar a Dan Mauricio así. Yo lo amo. Mamá…
Sus padres sólo guardaron silencio. Luego de esto, ella salió por la puerta de aquella casa oscura, murmuradora, propicia para inesperadas apariciones. De inmediato, apareció en algún otro lugar, cerca de ella se encontraba Dan junto a otro hombre que lo intimidaba con un arma. El hombre dispara. Mariana sólo se angustia, no grita. Hay un hombre tirado en el suelo. El que se encuentra en el suelo era aquel mayordomo que servía diligente.
Mariana corrió por las calles estando confusa. Cuando llegó a su casa se sentó en el bordillo, y se presentó delante de ella aquel mayordomo fiel que le dijo: “No temas que yo lo cuido. No temas porque no lo dejaré solo, pues estaré con él toda la vida. Tú lo encontrarás pronto, entonces la distancia se acortará, aunque aún no sea tiempo de su unión. Así como cuido de él, también cuido de ti, por eso entra a la casa. Te amo”. Apenas terminó de hablar apareció un hombre frente a ella con una escopeta, mas luego de eso, ella ya estaba adentro de su casa.
EN ESPERA DEL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA DE AMOR
Como era de esperarse, después de esto Dan y Mariana decidieron esperar, confiando en aquel hombre de sus sueños, confiando en que algún día el amor que se tienen podrá ser consumido, y entonces, todo habrá valido la pena. Concluyeron que es mejor sufrir un poquito en la espera, y no sufrir por montones la incesante devastación de la corriente en contra.
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. (1 Corintios 13.4-7)