sábado, 2 de abril de 2011

Los “Chefsitos”





Ministros de alabanza,

Hace unos días pasaba los canales buscando algo que ver, pasando y pasando me encontré a “Ratatouille”, una película infantil producida por Pixar y distribuida por Walt Disney Pictures, que trata de una rata que cocina; me pareció una película fabulosa, muy buena y hermosa.

En un culto de jóvenes, Dios me inspiró en medio de las adoraciones que entonábamos, mostrándome, en ese momento, al grupo de alabanza como unos chef, “chefsitos”, porque el Gran Chef es Dios; además, porque así era como llamaba el segundo personaje protagónico a la rata, lo cual me pareció muy curioso y lindo en realidad.


PASOS PARA COCINAR:

1. Escuchar:

Antes de todo, el Señor escoge que quiere comer, por lo cual, hay que escucharlo atentamente para no entregarle algo que no le apetece; aunque nuestro Señor no rechaza nada que entreguemos de Corazón, en Espíritu, en Verdad y con Amor, él se sentirá muy complacido si le damos lo que quiere, lo que pide; si escuchamos atentamente su voz, como quienes aman profundamente a alguien muy especial.


2. Antes de la preparación:

Cuando el chef prepara una comida, procura, en primer lugar, escoger los mejores ingredientes, los que son propicios y los que están en mejor estado, estos le darán un sabor exquisito. En primer lugar , el ministro procura escoger los mejores instrumentos musicales para la canción que se prepara, los propicios y la forma más adecuada en que se tocarán, para que la canción esté en el punto máximo de un sabor agradable y deleitoso.


3. Preparación:

El buen chef es sensible. Sensible para echar la cantidad necesaria de cada especia; sensible para aplicar dulzura a lo que debe ser dulce, sal a lo salado, etc. Por esto, es importante escuchar la orden del Señor (el mover del Espíritu), quien nos dice que le provoca.

El chef tiene en funcionamiento todos sus sentidos en la elaboración de sus recetas, no sólo se limita a seguir ciegamente los pasos de cada una de ellas, pues él le agrega o le quita, en muchas ocasiones, lo que crea conveniente. Con su vista analiza la apariencia, con su olfato el aroma, con su gusto el sabor, con su tacto la consistencia, incluso, hasta sus oídos escuchan lo que se cocina.

El buen chef no es aquel que sabe cocinar y lo hace bien, el buen chef es aquel que es sensible y le impregna una gran dosis de amor a cada una de sus creaciones.


4. Servicio a la mesa:

Cuando está todo listo para llevar a la mesa de nuestro Señor, llegó el momento más importante, el momento de servir, el momento de entregar nuestra ofrenda a la mesa de nuestro Amado. ¿Quiénes son los meseros?, la congregación completa, entre ellos los mismos chef. Al servir hay que demostrar el amor y respeto que se siente por el Señor, llegando sumisos, cariñosos y muy agradecidos.


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