sábado, 5 de abril de 2014

Según la Perspectiva y la Resistencia del Cuerpo: Purgante o Veneno

(A propósito de la obra autobiográfica de Melissa Panarello, "Los Cien Golpes" o "Cien Cepilladas Antes de Dormir")

Por Juan David Manotas Escudero

Era una tarde común en la que pasaba canales esperando encontrarme con algún buen programa, en eso divisé una escena que me hizo abrir los ojos asombrado, por curiosidad y, debo reconocerlo, por mi sed carnal, regresé para verificar si lo que vi sí era lo que imaginaba, pues a esa hora no es común que los contenidos en la televisión sean tan fuertes y, en efecto, era lo que pensé, una mujer le practicaba sexo oral a un hombre, aunque obviamente no era sexo explícito; me llamó mucho la atención lo joven que era la chica, era una adolescente, y el muchacho también era muy joven. Soy cristiano, y al toparnos con algo así lo que hacemos es quitarlo, dejar de verlo, apartarnos para no contaminarnos, esto con más razón si somos débiles ante una tentación así; efectivamente, eso fue lo que hice, pero cuando una película o un libro me hiere debo terminarlo o, de otra forma, la herida no sanará, así que vi algunos pedazos, pero no terminé de verla. Tuve en mi mente las escenas y el nombre de la película, "Melissa P", sin poder olvidarlos durante los días siguientes, hasta que decidí buscar información acerca de ella en internet; así fue cómo llegué a este libro.

"Los Cien Golpes" es una obra autobiográfica que narra la vida de una joven de tan sólo 16 años, Melissa Panarello, una chica como muchas de su edad: linda, ingenua, soñadora, deseosa de encontrar pronto a un hombre que la ame, una niña que aprende a ser mujer, que empieza a conocerse a sí misma, a descubrir nuevas sensaciones en su cuerpo, que empieza a ver a los hombres con deseo... normal; para mí, una princesa. Lastimosamente se encuentra en su camino con hombres que sólo quieren usarla para satisfacer sus más bajos instintos y ella se entrega al placer.

El libro tiene una estructura muy simple, repetitiva, ya que, Melissa, siempre inicia hablando de sus deseos, luego narra de forma explícita sus encuentros antes, durante y después del sexo y, por último, nos cuenta cómo se sentía tan miserable, podrida, asquerosa, como la peor basura, sola y lloraba amargamente, a pesar de antes haber hecho lo que deseaba, después de haber saciado su cuerpo como quería. Si fuera por la estructura cíclica, diría que el libro no es dinámico y que, más bien, tiende a ser aburrido; sin embargo, hay un componente adicional que refresca la lectura y es en sí lo más destacado e importante del texto, desplaza la monotonía, hablo de cómo los actos de Melissa y el lenguaje de la obra demuestran la degeneración y depresión progresivas que sufría la protagonista.

¿Quién de nosotros, por muy santo que sea, no ha hecho o no ha deseado hacer algo sucio en la vida? ¿A quién no le han temblado las piernas y no se le ha vuelto agua la boca deseando cosas prohibidas, sucias? Melissa fue una de las personas que, como millones, han caído en las aguas negras de la perversidad. "Los Cien Golpes" me enseñaron hasta dónde hubiese caído, de haber seguido complaciendo los deseos de mi carne; melissa estuvo, aproximadamente, con 4 hombres a la vez, tenía sexo en cualquier lugar, con cualquier persona, tenía sexo virtual, sexo telefónico, tuvo relaciones sexuales con otra mujer, hizo que dos hombres homosexuales tuvieran sexo frente a ella y luego se les unió: al final, estuvo a punto de participar en una gran orgía, pero se arrepintió. Fueron tantas cosas las que hizo ella, y sí, las disfrutó, pero ¿a qué precio?, después de todo eso se sintió como la peor basura, se cepillaba el cabello cien veces tratando de ver en el espejo a la princesa que alguna vez fue.

Debo decir que este libro me ayudó mucho a aborrecer los deseos perversos que aún quedan en mí; me identifiqué mucho con la protagonista, era como si se tratara de la versión femenina se mí mismo, pero vale la pena aclarar que me refiero a su parte psicológica, ya que, gracias a Dios, mis experiencias sexuales han sido pocas y muy comunes. Sin embargo, éste no debe ser leído por cualquiera, pues si no se lee desde una perspectiva correcta y/o no se es muy resistente a las estimulaciones que provoca el contenido sexual de la obra, será como un veneno y no un purgante como en mi caso.

Al final, Melissa conoció a un hombre que en verdad la amó y la aceptó tal cual era, sin importar su pasado, el cual dejó atrás, debido a que conoció que la felicidad no está presente cuando te vuelves esclavo de tus deseos carnales, sino cuando en serio descubres el amor. Esto me es muy familiar, es algo que yo tengo muy claro, al igual que todos los hijos de mi Padre Celestial, así nos sentimos cuando dejamos entrar a Cristo en nuestras vidas, él nos acepta tal como somos, nos ama con un amor perfecto, incomparable, inagotable.

Concluyo diciendo que es una obra cruda pero que revela lo que se esconde detrás del placer que te ofrece la perversidad consideró que la autora pudo omitir detalles de sus encuentros sexuales que a mi parecer sólo sólo fueron incluidos por morbo, lo que no es nada raro, teniendo en cuenta que hoy una de las cosas que más vende es eso precisamente. En cuanto a la redacción, creo que pudo haberle dado más dinamismo y color, pues sólo en dos oportunidades recurre a historias fantásticas que refrescan la narración y la sacan del contexto crudo y perverso en el que orbita incesantemente. No obstante, al hablar de esto, debo incluir mi apreciación acerca de los párrafos finales, donde la narración cambia su naturaleza y se vuelve poética, romántica, llegando de forma efectiva al espíritu de esa última parte.

Reflexión final: Todos merecemos y necesitamos amar y ser amados, sólo que debemos detenernos para analizar si nuestra definición de "amor" es la correcta.