miércoles, 13 de agosto de 2014

Para la Reina de Oro

Este momento en mi corazón se vive como un baile romántico en el que hay mucho contacto, caricias, admiración, enaltecimiento; es como si mientras bailáramos te vistiera suavemente con el vestido más bello, ligero, que se ajusta perfecto a las curvas de tu cuerpo.

Vivo cada segundo pensando en ti, en lo que haré para que, en la distancia, siga despertando ese amor que por algún tiempo se escondió de mí. No tengo recursos extraños, nada sobrenatural puedo hacer para ganarme tu amor eterno, tan sólo puedo ser yo... por más que lo pienso, tan sólo se me ocurre amarte (como la canción).

Puedo ser fuerte, varonil o tierno y lleno de cariño, si soy de una forma podría ser como un ogro, si soy de la otra, podría ser demasiado dulce; mi reto está en ser ambas cosas para darte la mezcla perfecta entre la fuerza del varón y la delicadeza de la rosa con la que sonrojaría tus mejillas. Es lo que puedo ofrecerte... un hombre, el cual entre sus brazos te haga sentir segura y que en su boca y en sus manos siempre puedas hallar aquel néctar del que se alimenta tu ser, aquello que es capaz de elevar tu alma hasta las nubes, que te lleva a deleitarte en mi esencia. En mí no faltará el perfume para seducirte, ni en mis pantalones el cinturón para que sientas que en mí puedes estar segura, resguardada, amada, protegida.

No tengo más nada que darte... mi amor, mi pasión, mi tiempo, mi oído, mi perfume y mi cinturón.

Eres delicada, dulce, linda y perfecta como nada en el mundo. Quiero ser el afortunado a quien se le ha dado el privilegio de cuidar, de rodear con su ser a tan maravillosa, divina creación de Dios. Estás vestida de oro, ese es el color de tu piel. Soy como un burro intentando ser un noble corcel, con el deseo de obtener el honor de llevar a la Reina de Oro a conocer y disfrutar de los lugares más bellos y excitantes.

Tengo tanto en el corazón... pero, TE AMO, es todo lo que puedo decir.

jueves, 24 de julio de 2014

Cuando decir "Te Amo" se vuelve cualquier cosa

Me apasiona ver el cielo cuando es de día o de noche,
como todos, disfruto más el nacer y el morir del sol.
Me apasiona verla andar cuando viene o cuando va,
pero me gusta más cuando llega y se queda, pues muero cuando no está.

¿De qué sirve suspirar si ella no sabrá que lo hago por sus recuerdos?
¿De qué me vale soñarla si no suspirará por ello?
¿Para qué decir su nombre si no acudirá a mi llamado?
¿Para qué decir "te amo" si sólo en mí late el significado?

...

Si hoy, amiga, te dijera "te amo", quizás, abrirías los ojos, te sentirías incómoda;
esto es porque sabes de su poder, que decir aquello no es cualquier cosa.
"Te Amo" es la forma que tienen los amantes para hacer de la intimidad algo común;
decirlo es desnudarse e invitar al otro a hacerlo.
"Te Amo", es entregar el alma y el deseo genuino de cuidar y consentir la del otro.
Amiga, tú sabes qué significa, cuánto cuesta decirlo, así como yo,
pero aún no sé si ella lo ve con tanto valor.

Sí, lo sé, ella es encantadora, su corazón es el más puro que conozco,
pero, escucha, el mío es comparable a la fuerza del mar,
incontrolable, fuerte, impredecible;
arrasé con sus sentimientos... debo decir que no lo planeé así,
dañé parte de su corazón... hoy quiero restaurarlo.

Cuando se calmaron mis olas y dejó el viento de soplar, la vi,
estaba ahí, pensé que se había ido a recorrer otros mares, pero no,
esperó allí hasta que pude verla de nuevo.
La invité a la orilla. A veces profundizamos, no obstante, luego la regresaba a tierra;
como sabrás, ella esperaba un "Te Amo" para ir a lo profundo y hacer su hogar allí.
No quería decirle eso, amiga... ¿Y si empezaba otra tormenta?
¿Y si el viento se volvía en ira otra vez?
¿Y si mis olas la golpeaban con violencia nuevamente?
Estando en la orilla podría huir con facilidad.
Lo cierto es que no quiso asolearse más, se cansó de esperar mis palabras y me dejó un "tal vez".
De inmediato le grité "¡TE AMO!", pero ya no significó lo mismo,
esas palabras cambiaron de sabor en su paladar
y en mi corazón ya no son felicidad,
porque ¿qué es un "tal vez" sino la muerte de un "te amo"?
y ¿qué es un "te amo" para el dueño de un "tal vez" sino algo menor, quizás, cualquier cosa?

Hoy te escribo con una nostalgia que pesa toneladas,
por una relación que vale lo que no hay en el mundo.
Si te contara las veces en que nos abrazamos en la profundidad,
las veces en que aceptó mi invitación para intimar...
fue fantástico...
después de Dios, ha sido lo más bello que me ha pasado alguna vez.
Leerás de todo eso algún día, sólo que espero escribir todas aquellas aventuras junto con ella.

La amo. ¿Cómo hacer real el significado de este sentimiento en su corazón otra vez?
Si encuentras la fórmula, enséñame, muero por saber.
Muero por estar a su lado, por verla sonreír cuando le doy mi cariño,
muero por abrazarla y sentir que el tiempo es infinito por la delicia de su calor,
muero por llenar su corazón de mi amor,
muero porque crea que no le fallaré más,
muero por decirle "Te Amo"...
y que muera ese "tal vez".

sábado, 5 de abril de 2014

Según la Perspectiva y la Resistencia del Cuerpo: Purgante o Veneno

(A propósito de la obra autobiográfica de Melissa Panarello, "Los Cien Golpes" o "Cien Cepilladas Antes de Dormir")

Por Juan David Manotas Escudero

Era una tarde común en la que pasaba canales esperando encontrarme con algún buen programa, en eso divisé una escena que me hizo abrir los ojos asombrado, por curiosidad y, debo reconocerlo, por mi sed carnal, regresé para verificar si lo que vi sí era lo que imaginaba, pues a esa hora no es común que los contenidos en la televisión sean tan fuertes y, en efecto, era lo que pensé, una mujer le practicaba sexo oral a un hombre, aunque obviamente no era sexo explícito; me llamó mucho la atención lo joven que era la chica, era una adolescente, y el muchacho también era muy joven. Soy cristiano, y al toparnos con algo así lo que hacemos es quitarlo, dejar de verlo, apartarnos para no contaminarnos, esto con más razón si somos débiles ante una tentación así; efectivamente, eso fue lo que hice, pero cuando una película o un libro me hiere debo terminarlo o, de otra forma, la herida no sanará, así que vi algunos pedazos, pero no terminé de verla. Tuve en mi mente las escenas y el nombre de la película, "Melissa P", sin poder olvidarlos durante los días siguientes, hasta que decidí buscar información acerca de ella en internet; así fue cómo llegué a este libro.

"Los Cien Golpes" es una obra autobiográfica que narra la vida de una joven de tan sólo 16 años, Melissa Panarello, una chica como muchas de su edad: linda, ingenua, soñadora, deseosa de encontrar pronto a un hombre que la ame, una niña que aprende a ser mujer, que empieza a conocerse a sí misma, a descubrir nuevas sensaciones en su cuerpo, que empieza a ver a los hombres con deseo... normal; para mí, una princesa. Lastimosamente se encuentra en su camino con hombres que sólo quieren usarla para satisfacer sus más bajos instintos y ella se entrega al placer.

El libro tiene una estructura muy simple, repetitiva, ya que, Melissa, siempre inicia hablando de sus deseos, luego narra de forma explícita sus encuentros antes, durante y después del sexo y, por último, nos cuenta cómo se sentía tan miserable, podrida, asquerosa, como la peor basura, sola y lloraba amargamente, a pesar de antes haber hecho lo que deseaba, después de haber saciado su cuerpo como quería. Si fuera por la estructura cíclica, diría que el libro no es dinámico y que, más bien, tiende a ser aburrido; sin embargo, hay un componente adicional que refresca la lectura y es en sí lo más destacado e importante del texto, desplaza la monotonía, hablo de cómo los actos de Melissa y el lenguaje de la obra demuestran la degeneración y depresión progresivas que sufría la protagonista.

¿Quién de nosotros, por muy santo que sea, no ha hecho o no ha deseado hacer algo sucio en la vida? ¿A quién no le han temblado las piernas y no se le ha vuelto agua la boca deseando cosas prohibidas, sucias? Melissa fue una de las personas que, como millones, han caído en las aguas negras de la perversidad. "Los Cien Golpes" me enseñaron hasta dónde hubiese caído, de haber seguido complaciendo los deseos de mi carne; melissa estuvo, aproximadamente, con 4 hombres a la vez, tenía sexo en cualquier lugar, con cualquier persona, tenía sexo virtual, sexo telefónico, tuvo relaciones sexuales con otra mujer, hizo que dos hombres homosexuales tuvieran sexo frente a ella y luego se les unió: al final, estuvo a punto de participar en una gran orgía, pero se arrepintió. Fueron tantas cosas las que hizo ella, y sí, las disfrutó, pero ¿a qué precio?, después de todo eso se sintió como la peor basura, se cepillaba el cabello cien veces tratando de ver en el espejo a la princesa que alguna vez fue.

Debo decir que este libro me ayudó mucho a aborrecer los deseos perversos que aún quedan en mí; me identifiqué mucho con la protagonista, era como si se tratara de la versión femenina se mí mismo, pero vale la pena aclarar que me refiero a su parte psicológica, ya que, gracias a Dios, mis experiencias sexuales han sido pocas y muy comunes. Sin embargo, éste no debe ser leído por cualquiera, pues si no se lee desde una perspectiva correcta y/o no se es muy resistente a las estimulaciones que provoca el contenido sexual de la obra, será como un veneno y no un purgante como en mi caso.

Al final, Melissa conoció a un hombre que en verdad la amó y la aceptó tal cual era, sin importar su pasado, el cual dejó atrás, debido a que conoció que la felicidad no está presente cuando te vuelves esclavo de tus deseos carnales, sino cuando en serio descubres el amor. Esto me es muy familiar, es algo que yo tengo muy claro, al igual que todos los hijos de mi Padre Celestial, así nos sentimos cuando dejamos entrar a Cristo en nuestras vidas, él nos acepta tal como somos, nos ama con un amor perfecto, incomparable, inagotable.

Concluyo diciendo que es una obra cruda pero que revela lo que se esconde detrás del placer que te ofrece la perversidad consideró que la autora pudo omitir detalles de sus encuentros sexuales que a mi parecer sólo sólo fueron incluidos por morbo, lo que no es nada raro, teniendo en cuenta que hoy una de las cosas que más vende es eso precisamente. En cuanto a la redacción, creo que pudo haberle dado más dinamismo y color, pues sólo en dos oportunidades recurre a historias fantásticas que refrescan la narración y la sacan del contexto crudo y perverso en el que orbita incesantemente. No obstante, al hablar de esto, debo incluir mi apreciación acerca de los párrafos finales, donde la narración cambia su naturaleza y se vuelve poética, romántica, llegando de forma efectiva al espíritu de esa última parte.

Reflexión final: Todos merecemos y necesitamos amar y ser amados, sólo que debemos detenernos para analizar si nuestra definición de "amor" es la correcta.


sábado, 22 de marzo de 2014

La Calle de mis Sueños

Nuevamente estoy aquí
en la calle donde di mis primeros pasos
la que alguna vez vi vacía
la que menosprecie hace 15 años, quizá

La calle tranquila, acogedora, familiar
la culpé de no ser popular
3, 4 carros rodaban por ella cada día

Mis ojos sólo veían opulencia de ciencia
Opulencia de reconocimiento
opulencia de riquezas
tan grande mi ego que todos debían verlo

Tan sólo 7 años
Mi inteligencia me hizo sentir más grande que eso.
Mi alma se fue de esta calle
aunque mi cuerpo se quedó

Hoy regreso con mis nueve ojos en ella.
Mi alma encontró el reposo.
Me di cuenta que nunca fui perfecto
pero mi calle, ella no ha comprendido
quiso agradarme y dejó que la destrozaran toda
para luego ser ampliada, renovada
y así permitir que por ella circularan
todas las personas que yo quería

No pude llegar a tiempo para decirle
que ya encontré la paz
que mi felicidad no está en el ruido de los aplausos de quienes me alaban
No, ahora echo de menos a mi callecita vieja
con su calor de familia, de gente amorosa,
de gente linda de siempre.
Te extraño, silenciosa

Mis versos surgen en tu intimidad
por eso hasta la madrugada he de esperar
Cuando ya nada importa
cuando los afanes no existen
y las voces de los presurosos se callan
amaneceré junto a ti
Te amaré por siempre
Recordaré nuestros hijos

Aunque en el día no eres la misma y te desconozco
En la noche mi cómplice, mi aliada, mi amada, siempre serás
Ya no quiero opulencia
Quiero ser quien soy en verdad
que las piezas de mi alma encuentren su lugar en este gran rompecabezas
Aunque en el día me sienta encarcelado
en la noche seremos sólo tú, yo, mis melodías, mi Señor, mi Amor, mi Pasión.


miércoles, 26 de febrero de 2014

Ansiedad por la Verdad



Jerónimo era un chico meditabundo, algo amargado; esperaba más del mundo, pero fue defraudado. Desde muy niño tenía un pensamiento avanzado acerca de la vida, de lo que conlleva vivir, de la razón de la existencia, de lo correcto y lo incorrecto, de lo tonto, de lo absurdo, de lo inteligente y de lo sabio. Todo esto lo condujo a un aislamiento. Sumergido en sus pensamientos, Jerónimo sólo soñaba, mientras sentía morirse lentamente.


En mis sueños hay árboles empinados y frondosos. Yo soy un carpintero ermitaño con un hacha de plástico. No me queda más que satisfacer las necesidades de mi cuerpo, esperar la muerte o el cambio; porque la decepción corroe todo mi ser  —Pensaba Jerónimo.


Despertando un día, su corazón acelerado latía muy rápido. Se levantó agitado y como gimiendo, porque le faltaba el aire, pero lo más angustiante era que estaba ciego, por alguna razón había quedado así. Luego de un rato pudo controlarse un poco y se sentó respirando lenta y profundamente, su vista regresó y su corazón empezó a latir normalmente. Sin pronunciar palabra, Jerónimo se quitó la ropa, tomó su libreta, su lápiz y escribió todo lo que soñó, agregándole todos sus pensamientos agrietados y abismales. Al terminar, pensó por un momento más hasta que sintió fastidio y tristeza, junto con el miedo que continuaba creciendo, no encontraba paz de ninguna forma. Desesperadamente, buscando escapar de todo esto que le generaba angustia, siguió su ritual metódico de masturbación.


Pasó el tiempo. Jerónimo acabó de masturbarse, cuando de inmediato aborreció a su cuerpo, su cara se arrugó y sintió como si desde la frente descendiera un río de agua espesa y pesada que le llegó hasta el pecho, en donde se convertía en un punzón fuerte y agudo que perturbaba el alma, el cuerpo y era como si su espíritu estuviera muerto. Jerónimo lloró amargamente, con toda la amargura que lo caracterizaba. Luego entró en frenesí. Con Violencia tomó la silla en la que estaba sentado y la lanzó contra la pared. Gritaba, daba patadas a todo lo que encontraba por ahí y no dejaba de llorar. Debajo de su cama había un pico y una pala, él tomó el pico y comenzó a reventar el piso de su habitación; pero, no contento con esto, siguió cavando con la pala. En un momento ya había acabado todas sus fuerzas, así que se abandonó a un lado del desastre que hizo y no dejó de llorar. Encontró una cuchilla cerca de él y estuvo a punto de cortarse las venas, mas no lo hizo.


En medio de todo su desastre y miseria logró divisar un libro que, extrañamente, le apeteció leer. No llevaba nombre, pero aquel misterioso libro tenía la vida de Jerónimo ahí descrita, además de otras palabras que daban respuesta a todos sus interrogantes acerca de la vida, de lo que se debe y no se debe hacer, de lo correcto e incorrecto. Él no leyó todo el libro, se detuvo un instante y miró a su alrededor, repudiando su desnudez, avergonzado del desastre que había hecho, sintiéndose sucio y bajo por haberse masturbado.


Aquella mañana, Jerónimo había despertado como lo hizo a causa de un sueño que tuvo. Él veía de un lado a un hombre que se tiraba de lo más alto de un edificio, del otro lado había una mujer cortándose la cabeza y todo pasaba despacio. Él caminaba en medio de una calle y en ambas aceras había un montón de gente, algo dispersada, que lo miraban fría y fijamente, de la forma como sólo pueden mirar los muertos. Aquella gente sólo lo miraba mientras él caminaba, pero rompieron el silencio y le decían: “Eres uno de nosotros. No puedes escaparte de aquí. Somos los que nunca duermen, los que buscan tu perdición. La vida no es más que dolor. Muérete. Muérete. Muérete. ¡Muérete! ¡Muérete!”. Todo esto decían una y otra vez, unas veces fuerte y otras veces muy despacio, lo cual era delirante. Antes de despertar, estaba frente a un espejo y con sus dedos se sacó rápidamente los ojos.


Jerónimo continuó leyendo aquel misterioso libro; cuyas palabras le habían devuelto la paz, aunque lamentaba la condición en la que se encontraba; y encontró al final un título que decía “YO SOY”.


“Yo soy quien te conoce. Yo fui quien te formó. Yo sé todo de tu vida, porque yo mismo te la di y yo mismo te la puedo quitar. Yo siempre he sido y siempre seré. ¿Habrá alguien que ose enfrentarse a mí? YO SOY EL QUE SOY. SOY TODO. SIN MÍ TODO SERÍA NADA. SIN MÍ TÚ ESTÁS PERDIDO. Ahora levántate. De ahora en adelante ya no serás más Jerónimo, te llamarás Javier, porque casa nueva eres para mí, habitaré en tu corazón, controlaré tus pensamientos y mis sueños pondré en ti”

Javier, como era de llamarse desde ese momento, sonrió con la alegría y satisfacción que nunca había sentido tan fuerte en toda su vida, agradeció en altavoz y dijo: 


—Acepto, YO SOY. Acepto, porque Tú eres el más grande y delante de ti no soy nada. Me has sorprendido en mi miseria, vergüenza, soledad y fantasía. Has abierto mis ojos. Me has libras de los demonios que me atormentan, que quieren comer mis carnes. He descubierto que el amor eres tú y no me avergonzaré ni callaré mi boca para proclamar, para gritar con todas mis fuerzas que ¡Tú eres todo y no hay nada sin ti!


Luego de esto, se bañó. Al salir puso su casa en orden  y no paraba de leer las enseñanzas del GRAN YO SOY ni de comunicarse con Él. Nunca más volvió a ser el mismo. Hablaba por todas partes del que lo había transformado, aunque no era bien recibido por todos, y a pesar de que a algunas personas les generara comezón el oír de Él, porque le amaba.


Así vivió Javier, su vida giraba en torno a su amor, sus sueños ya no eran sufridos sino deleitosos, su amargura murió y ahora vive la dulzura, la belleza, la fe, la esperanza y el amor.

Escrito por: Juan David Manotas Escudero