jueves, 14 de junio de 2012

La Vida Actual y la Esperanza del Aumento del Amor


Por Juan David Manotas Escudero
 
Habría de ser sencillo comprender que todos merecemos un buen trato. La igualdad basada en el valor elemental de todo ser humano (por el mismo hecho de ser humano), es el derecho atropellado, denunciado por Héctor Abad Gómez a lo largo de su libro “Manual de Tolerancia”. Temas como el fanatismo y su antónimo: la tolerancia extrema, ¿el Capitalismo o el Comunismo?, Genios y mediocres, el Cristianismo y la religión en general, la Eutanasia, la sabiduría, entre otros; llevan a la reflexión personal acerca de nuestras convicciones y creencias.



Maldad Sembrada.

El creer en algo y/o en alguien es, sin miedo a equivocarme, una necesidad más del hombre. Histórica y geográficamente, las diversas creencias religiosas, políticas, filosóficas, económicas, etc; se han acentuado en algunos puntos más que en otros, creando (si fuera una gráfica), varios picos de diferente acentuación.

Cuanta diferencia hay entre la gente de aquí y de allá. Cuanto daño nos hacemos al no poder respetar las creencias y convicciones de los demás; lamento que concuerda con el pensamiento del ya fallecido Héctor Abad, quien decía: 


Con las mejores intenciones, creyendo fanáticamente hacer el bien, se han arrogado para sí mismos la verdad y el derecho a imponerla y han causado perjuicios sin cuento. El mundo sufre todavía y tendrá que seguir sufriendo las consecuencias de los que creen siempre que tienen la razón. Ellos han conducido al mundo a las grandes guerras y a los grandes sacrificios. Luchas religiosas, luchas ideológicas, luchas políticas, luchas raciales, todas nacen en la mente de los hombres que no pueden admitir que pueden estar equivocados. En la mente de los hombres que creen tener la verdad revelada.” [1]
 
De igual manera, el amor como ente universal llevaría al mundo a grandes niveles en todas las áreas. La armonía producida, se convertiría en la mejor melodía jamás escuchada. Abad Gómez habla de esto también, mostrándose muy esperanzado y crédulo, con mucha fe en que en algún tiempo esa armoniosa melodía podrá ser escuchada: 


“Nos hemos dado cuenta de que muchas de nuestras actuaciones se basan en conocimientos errados o en prejuicios acumulados por la ignorancia de generaciones anteriores, que se reflejan inconscientemente en nuestra manera de actuar, de ser y de pensar.
Naturalmente, estos sentimientos no los comparte todavía la mayoría de los seres humanos. Pero en todas las nacionalidades, en todos los grupos y aun en todas las religiones hay hombres y mujeres que están influyendo o influirán para que estos conceptos se vayan extendiendo y se vayan haciendo parte de la cultura humana única que existirá en el futuro. Una cultura en que las nociones de convivencia, de igualdad, de fraternidad entre toda la especie humana, sean aceptadas como cosas naturales y corrientes.” [2]

Tal vez, aquella melodía nunca será escuchada en esta tierra; evidencias claras de esto las vemos a diario con cada acontecimiento que corrobora la existencia del egoísmo profundo de gran parte de la humanidad. Quizá, en algún momento, una fría y aparente paz se asemejará a “la cultura universal” de Abad Gómez, mas lo más probable es que no sea duradera, puesto que luego saldría a relucir la maldad sembrada en esta tierra.


Vida.

Puede que sea una palabra corta, pero también, puede que tenga un sinfín de significados. Consultando el concepto de “vida” en el DRAE, encontré dos definiciones que sedujeron mi razón, inicialmente. La primera dice que es la fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee. Esta primera es muy científica, una de esas definiciones que te es necesario, en la mayoría de los casos, leer más de una vez para entender lo que dice en sí. Esto es muy cierto, en esencia eso es la vida, el motor invisible, indescriptible, y tal vez… inentendible en su totalidad, que permite el funcionamiento de la máquina. En segunda instancia, encontré el concepto que escribe Abad Gómez en su libro, el cual escribiré más adelante. El tercer concepto, apetecible por mí mismo, es el siguiente: Modo de vivir en lo tocante a la fortuna o desgracia de una persona, o a las comodidades o incomodidades con que vive.”


Vida verdadera es aquella que está llena de plenitud. Definiendo plenitud como la virtud de sentirse satisfecho en los aspectos más relevantes de la vida. Una buena vida es la que está fundada y fundamentada en el amor.

El concepto de Héctor Abad acerca de la vida es el que plasma de la siguiente manera:


“Para mí, que en este proceso de nacimiento-muerte que llamamos vida…” [3]

Es una fría, e incluso, podríamos decir, estoica visión de la vida.

Como dice su hijo, Héctor Abad Faciolince, en el prólogo, “Manual de Tolerancia” no es un manual, mas al leerlo diría que “Tolerancia” no describe, eficientemente, el mensaje que guarda este libro, para mí es más un “Manual de Vida”, por esta razón hago énfasis en la vida.


“… Cuando todos reconozcamos la igualdad intrínseca y potencial de todos los seres humanos habremos dado un gran paso hacia el mejoramiento de las condiciones de vida de todos.” [4] 
 
Párrafos, que tocan diferentes temas, abarcan al final la misma idea, la misma esperanza de una mejor vida, no en la eternidad cuando muramos, sino en este tiempo, en este momento, en el ahora. 


El Amor.

Antes de hablar del amor en sí, analizaremos el amor en las calles, y esto es, siendo más exacto, la “consideración con el otro” o el trato con equidad, respeto, igualdad, tolerancia, amabilidad, y lo que le queramos agregar.

Las personas, hoy en día, viven o vivimos detrás de una máscara, que oculta nuestro verdadero “yo”, y todo esto radica en la herida profunda del ser humano, nacida de diferentes situaciones por las que hemos pasado a lo largo de nuestra vida.

Se vive un distanciamiento, que cada vez se ensancha más, que cada vez es más fuerte, denso, asfixiante y sofocante. Digo esto por lo que puede apreciarse en todo lugar donde haya un encuentro de dos grupos étnicos, o grupos de defensores apasionados de algún género sexual (Feminismo, Machismo, etc.), partidarios de algún grupo político, o hinchas de diferentes equipos de fútbol. Pero no sólo distanciamiento, también, se vive la violencia.


“La violencia es sólo un síntoma de males sociales profundos, tales como la injusticia, la pobreza, la mala distribución de las riquezas, la ignorancia o el fanatismo.” [5]

Los límites imaginarios que colocamos alrededor de nosotros son, tal vez, inculcados desde que somos muy pequeños por las personas más cercanas a nosotros, y también, a lo largo de la vida, a través de nuestras propias experiencias y tropiezos con aquellos que son diferentes a nosotros.


“El modo de ser de una persona, sus maneras de reaccionar, sus maneras de buscar su propia felicidad, no son exactamente escogidos por esa misma persona. Son creados por su ambiente, por su educación, por su medio, por su herencia, por su familia, por su nacionalidad, por el clima en que haya vivido, por las influencias de las personas con quienes haya estado en contacto. Esto creo que es algo tan evidente que no necesita demostración.” [6]
 
Es posible encasillar entonces, todo este fenómeno en unas pocas palabras: “El Gran Egoísmo”. Es triste, pero cierto, al referirse a esta realidad que algunos no quieren, no pueden o se niegan a aceptar. Todos vivimos bajo un objetivo: “Ganar”, nadie quiere perder, y si nadie pierde… ¿cómo alguien podría ganar? Esto es lo que pasa en la política, como lo refiere Héctor Abad, pero también en muchos de los aspectos de la vida humana.


“… El picking order que llaman los investigadores de la conducta animal, es decir, la lucha por alcanzar el lugar del pollo que pica a todos los demás y no es picado por ningún otro; el segundo, es decir, el que apenas es picado por el primero, pero que puede picar a los otros y así sucesivamente, hasta el último, que es picado por todos y no tiene a nadie a quien picar.” [7]
  
No hay que analizar mucho para darnos cuenta que estamos pasando por una grave necesidad de amor en todas las áreas de la vida. Pero, ¿qué es el amor? ¿Es otra loca invención del hombre como las caricaturas, el té instantáneo o el peluquín?, ó, ¿es tan real como los ojos hermosos, las melodías que seducen los oídos o la maldad de este mundo? Si hay maldad, entonces, hay bondad; si hay sufrimiento, hay felicidad; si hay odio y desamor, ¿por qué no ha de existir el amor?


El amor, para algunos, es el sentimiento más grande que un hombre puede sentir. Es por el amor que se mueve el mundo. Se dice que algunas personas se mueven por el dinero, pero no es por el dinero, sino por el amor a él.


Cuando se toca el tema del amor, surgen diferentes reacciones: algunos se quejan de aquella estupidez, otros se inspiran y parece que volaran entre nubes de algodón, otros quieren matar al idiota que escribió el texto. Hablar de muerte, de tristeza, de desmembramientos y demás, resulta más entretenido al consumidor y al productor; así como la abuelita disfruta tanto al hablar de su hijo más querido.


El amor nos involucra a todos. Cuando nacimos, nuestra capacidad de amar se encontraba en una intensidad del cien por ciento, hoy muchos no se acuerdan de cómo se siente amar.


La felicidad va de la mano con el amor. No se puede decir “soy feliz” si no hay amor.


“… Pero van pasando la antorcha y la bandera a las generaciones sucesivas, con la esperanza de que cada vez sean mayores la igualdad, la justicia, la libertad, el amor entre los hombres. Eso, repito, les da significado a sus vidas.” [8]


La Vida y El Amor.

La vida actual y la esperanza del aumento del amor en cada parte de ella es lo que compone el todo de “Manual de Tolerancia”, escrito por  Héctor Abad Gómez. En él se denuncia y aun se aborrece cada acto de desigualdad, de intolerancia, de irrespeto, de hostilidad, de ignorancia, de mediocridad. Es hora de despertar del letargo en el que estamos inmersos para encontrarnos con la realidad, no de un país, de un mundo cuyo egoísmo ha crecido en gran medida.


“Creo que podemos ponernos de acuerdo en lo siguiente: toda persona, por uno u otro motivo, lo que consciente o inconscientemente está buscando es su propia felicidad.” [9] 
  
Pero lo malo no es que se busque el bien propio, lo malo es que por encima de cualquier cosa, aun por encima de cualquier hombre o mujer, se prosiga a ese fin egoísta.


Hombres y mujeres, no serán las armas, no serán los gritos, no serán los golpes, no será la fuerza bruta, no serán todas estas cosas las que cambien el mundo, ya lo hemos intentado de esta forma por muchos años y las consecuencias han sido nefastas. Es con amor, con una concepción de vida diferente, siguiendo en primera instancia el amor. Pero el amor verdadero, no el amor bruto que sale del corazón, pues engañoso y perverso es el corazón más que todas las cosas.


¿Qué será del hombre en esta tierra? ¿Seguiremos matándonos sin piedad y vilmente? ¿Llegaremos a un acuerdo para vivir mejor? ¿Quién o qué será el centro de nuestras vidas? ¿Cuál es el propósito de vivir?
 



[1] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap I. Pág 19.
[2] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap VIII. Págs 37 y 38.
[3] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap XXVI. Pág 83.
[4] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap XVI. Pág 61.
[5] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap XXII. Pág 72.
[6] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap XXVII. Pág 84.
[7] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap XXIV. Pág 77.
[8] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap X. Pág 46.
[9] Abad G. Héctor. Manual de Tolerancia. Cap XXVII. Pág 83.

domingo, 10 de junio de 2012

Un Zombie de Grandes Ligas



Bueno, aquí les dejo una muestra de lo que hago. Este es una página de periódico tamaño universal que diseñé para la clase de Fotografía II de la Universidad Autónoma del Caribe. El texto y las fotos fueron hechos por una compañera y por mí.

Les aconsejo darle clic derecho a la imágen más grande , escoger la opción "ver imágen" y agrandarla con el zoom para apreciarla mejor.